
Cuando a un torero le toca un toro antipático suele hacer lo que se dice una faena de aliño y se lo quita de encima en cuanto puede y como puede, esto es, sin complicarse la vida. Esto es lo que sucedió en este partido. La selección española tenía la clasificación asegurada. Uruguay, no. Uruguay necesitaba la victoria o como mínimo el empate. Y lo intentó de mala manera, con la inestimable ayuda del árbitro, al que le vino la cosa no grande, sino
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