La huella de la guerra en Kalajdzic

La huella de la guerra en Kalajdzic

Hoy interesa

Fútbol LaLiga EA Sports LaLiga HyperMotion Copa Del Rey Mercado de Fichajes Selección Española Supercopa España Fútbol Femenino Primera Federación Segunda Federación Fútbol Catalán Fútbol Sala El Clásico Horarios El Mister

Fútbol Int. Champions League Europa League Conference League Premier League Bundesliga Serie A Ligue 1 Primeira Liga Copa Libertadores Mundial de Clubes Mundial De Fútbol Mundial Fútbol  Femenino Eurocopa Eurocopa Femenina UEFA Nations League Copa América Copa África Balón de Oro MLS Fútbol América

Motor Fórmula 1 MotoGP Moto2 Moto3 Rallies Dakar Indycar Más Motor Solo Moto Solo Moto Clasificados

Más Deportes Tenis Euroliga Liga Endesa Basket Feb NBA NFL UFC Boxeo Pádel Golf Waterpolo Natación Solo Nieve Deportes invierno Juegos Olímpicos Balonmano Runedia Calendario carreras Ciclismo Solo Bici Rugby Vela Atletismo Triatlón Voleibol Hockey Hierba Hockey Patines Otros Deportes

Canales Otro Mundo Vaya Mundo Actualidad 360 Foodie Pulso Palco23 Clubs del Mundo Tecnología Hogar Milenio Mediotiempo Ejercicio físico Televisión Gente Ocio Canarias Freestyle Videojuegos EsportCAT

Servicios Fotos Stories Vídeos Resultados Encuestas Suscripciones Quiniela Guías de juego Pasatiempos El Tiempo Hemeroteca El Recomendador Comparativas Loterías Lotería Nacional Primitiva Gran Gala del Deporte MD

MUNDIAL 2026

Sus padres emigraron por la guerra, el goleador austríaco habla serbio y tiene a sus abuelos en Bosnia

Pasó 767 días sin jugar a fútbol por culpa de una rodilla que ya no es de cristal y su gol en el 96’, solo un minuto después de entrar al campo, evitó el adiós de Austria

Cristina Cubero Subdirectora - Miami

Subdirectora - Miami

Sasa Kalajdzic es un superviviente. Sólo así se entiende que haya protagonizado el gol más dramático de lo que llevamos de Mundial, el más sufrido también. Entró en el campo en el tiempo de descuento, con la selección austríaca eliminada. Minuto 95. Tardó exactamente un minuto en marcar de cabeza el golazo que clasificaba a Austria para los dieciseisavos con España esperando en Los Ángeles. Ese gol lo marcó Sasa con el orgullo del que sabe lo que es padecer, llorar, esforzarse, volver a llorar. Así ha sido su vida.

El gigante austríaco - 201 centímetros- escogió jugar con la selección de su país natal pero podría haberlo hecho con Serbia o Bosnia-Herzegovina . Eligió Austria porque a Viena emigraron sus padres huyendo de la guerra de los Balcanes. Eligió Austria aunque en casa hablan serbio y todas las costumbres son propias de la ex Yugoslavia. Escogió Austria aunque cada mes visita a sus abuelos en Bosnia con los que se siente muy unido.

Eligió Austria porque gracias al Lask Linz , de la ciudad austriaca de Linz, encontró la tranquilidad para volver a sentirse futbolista después de 767 días sin jugar a fútbol por culpa de una rotura del ligamento cruzado de la rodilla izquierda con afectación en el ligamento interno y el menisco.

Esa lesión le ha marcado la vida. Cuando parecía que la había superado la primera vez fichó por el Wolverhampton y sólo estuvo en el campo 45 minutos. La rodilla hizo de nuevo ‘crack’. Una historia parecida a la de Ronaldo el Fenómeno. En el caso del brasileño fue el tendón rotuliano de su rodilla. Cuando regresaba al Inter después de una recuperación lenta y dolorosa, en el partido contra la Lazio cayó al suelo después de un choque con Fernando Couto . El contacto fue leve, no había causado su lesión el portugués, era el tendón rotuliano de su otra rodilla. Un via crucis hasta regresar de nuevo muchos meses después.

En el caso de Sasa exactamente 767 días con muchos altibajos. De hecho cuando regreso aceptó ir cedido a Frankfurt pero no le dieron la oportunidad de jugar de ahí pidió regresar a casa, a Austria , para intentar ordenar su cabeza sin más estrés que volver a sentirse futbolista.

En el Linz marcó 7 goles y dio 11 asistencias y el seleccionador austriaco pensó que podía ser un buen revulsivo. No se equivocó. El gol en un minuto en el añadido ha supuesto el renacer de un futbolista que lo tenía todo para ser una figura mundial, al margen de un físico extraordinario, una mentalidad serbia preparada para la competitividad. Es la historia de la lucha por sobrevivir en una industria que no tiene paciencia, que busca resultados inmediatos, y donde una lesión habitualmente te separa de tu sueño. Pero él no se rindió. No le habían enseñado en casa a rendirse. Sabía que podía devolverle a su país natal todo lo que habían hecho por su familia, por su hermano, por él mismo. Ese gol sólo lo marca una persona que sabe sufrir en la vida, es el gol de la resurrección. Y se celebró en un pueblecito de Bosnia con tanta intensidad como en toda Austria

Al minuto

← Sport