
Szczesny mantuvo una íntima conversación con su compatriota Grzegorz Krychowiak en la que explicó que convive con dolor crónico y también desveló la complicada relación que mantuvo con su padre.
El anuncio de retirada del polaco, tras la Eurocopa de 2024, respondía al intenso dolor que arrastraba desde una lesión que sufrió en 2008, cuando era guardameta del Arsenal. En aquel momento, se fracturó ambos brazos. Desde entonces, ha aprendido a convivir con ese dolor. "No es que pueda atrapar la pelota sin sentir dolor. No ha habido un solo tiro que haya parado sin sentir nada. Es solo que me he acostumbrado al dolor y es una sensación muy desagradable", explicó.
A veces no puedo ni quitarme el guante porque no soy capaz de desabrochar el velcro y tengo que pedir ayuda
"A veces no puedo ni quitarme el guante porque no soy capaz de desabrochar el velcro y tengo que pedir ayuda. No puedo sujetar una botella de agua sin que se me caiga ni desenroscar el tapón. Normalmente me lleva alrededor de una hora", reveló el guardameta polaco.
Relación complicada
El azulgrana también habló de la relación que mantiene con su padre. Sus progenitores se separaron cuando el arquero tenía solo seis meses. "Desde muy joven existía una relación entre nosotros en la que le tenía miedo a mi padre. Desde que tengo memoria hasta que me hice adulto, primero le tenía miedo físicamente y, más tarde, cuando surgían problemas, tenía miedo de enfrentarlo. Llegó un punto en el que la relación terminó por romperse", aseveró.
Desde que tengo memoria hasta que me hice adulto, primero le tenía miedo físicamente y, más tarde, cuando surgían problemas, tenía miedo de enfrentarlo.
"Nunca tuve la sensación de pensar: 'Oh, viene papá'. Era más bien: 'Joder, viene papá', porque nunca sabías con qué humor iba a llegar. Me prometí a mí mismo que jamás haría que mi hijo tuviera miedo de que yo volviera a casa", concluyó.