La Finalissima

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MD EN EL MUNDIAL

La selección española se enfrentará a Messi y a una albiceleste correosa e intensa

España ha demostrado en el Mundial ser la selección que mejor fútbol juega

Cristina Cubero Subdirectora

Messi contra España. La ‘Finalissima’ que nunca se pudo disputar en la final del Mundial. La albiceleste de las remontadas imposibles, la que ha trabajado el músculo del corazón porque son cardíacos todos sus partidos. La Argentina marrullera, canchera, que muerde hasta el alma, la que se contagia de una grada que anima hasta acabar exhausta. La pasional Argentina contra la España que mejor juega a fútbol. MVP Messi una vez más porque se inventa la asistencia a Lautaro Martínez para que marque el gol de la victoria ante Inglaterra y cuando se agota el tiempo de la agonía levanta los brazos y empieza el ritual: todos a abrazarle, todos a besarle, todos a darle las gracias.

Seguramente es el peor rival para España, que es una selección ordenada y poco acostumbrada a tanto desequilibrio emocional. Porque Argentina buscará la fibra, también el contacto, porque la albiceleste será una dura rival. Pero España quiere la estrella, tanto como la quiere Messi.

Leo ya sabe que delante tendrá a España, la selección que mejor juega a fútbol. La selección española ha conmocionado y emocionado al mundo del fútbol con un espectáculo sólo al alcance de aquellos equipos que crecen en un concepto determinado. No se entrena el fútbol de España, sólo se perfecciona. Forma parte del ADN de una generación a la que enseñaron a tratar el balón como si fuera el amor de tu vida, con una entrega total, un amor que no siempre es fácil pero que cuando aflora es incuestionable. Un amor que ha contagiado de emoción a la sociedad española y a la familia del fútbol. Despierta simpatías la selección, no sólo por su fútbol también por su expresión en el terreno de juego, de respeto, de elegancia, de seguridad, de esfuerzo colectivo, de convencimiento.

España es lo que todo el mundo querría ser aún sabiendo que nunca podrán alcanzar. Es fútbol total. Sin más. Es llevar a la excelencia un juego con el que estos futbolistas crecieron en el barrio, en el pueblo. Porque Lamine es un chico de barrio de la periferia, en Rocafonda las oportunidades de vida las tienes que trabajar porque sino no vienen, pero también hay mucho de pueblo en esta selección. De Villafranca de los Palacios Fabián , tan humilde que hasta que no pudo retirar a su madre de su trabajo como limpiadora en el Betis no paró. No porque no se sintiera orgulloso de su trabajo, es que ella le había dado todo y ahora le tocaba disfrutar de su hijo. De Don Benito Pedro Porro , su madre Eva Maria trabajadora del Mercadona, su padre hacía apaños. Su abuelo le llevaba a los partidos y dormía en el coche porque no había para gasolina. O Rodri , que lloraba cuando estaba en el Villarreal porque echaba de menos a la familia. Y para poder estudiar su padre le compró un Opel Corsa de segunda mano. Sin redes sociales. Como Unai . O Laporte , que se habla poco de él, y con 11 años dejó su casa para formarse en la escuela Didier Lamoulie, solo, sin su familia, sin sus amigos, sin nadie.

Ahora tienen la posibilidad de ganar su estrella para que la cadena continúe y los niños que ahora están animando en las plazas puedan ser un día protagonistas. Y ganarla contra Messi.

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