
El ASVEL Villeurbanne iba a ser uno de los nuevos ricos de la próxima temporada en la Euroliga 25/26. Tras estar más fuera que dentro de la competición por su mal rendimiento deportivo en las últimas temporadas y por sus problemas financieros, parecía que los franceses armarían un súper equipo en el que Tony Parker va a ejercer de entrenador hasta 2030 tras accionista mayoritario y presidente.
Más aún con los fichajes que estaban haciendo: los galos se han llevado a Sylvain Francisco, una de las pujas más codiciados del mercado europeo, Armoni Boorks y Nick Weiler-Babb en lo que llevamos de mercado estival, jugadores con cierto caché en el viejo continente y cuyos salarios no son precisamente los más baratos. Pero, ahora, parece que tendrá que reducir su ambición. También se les asoció junto a dos jugadores franceses de primer nivel como Timothé Luwawu-Cabarrot, que acabará, si no pasa nada raro, en el Real Madrid, o Gerschon Yabusele, que ha fichado por el Panathinaikos.
El socio que iba a aportar el capital no ofrece garantías
Para que esto se produjese, el equipo francófono llegó a un acuerdo son un socio que iba a aportar más de la mitad del nuevo presupuesto. Sin embargo, en la tarde de este jueves, L' Equipe ha sacado a la luz la noticia de que este nuevo socio no ofreció garantías suficientes a la Dirección Nacional de Control de Gestión y Servicios de Asesoramiento (DNCCG), incluso después de que ASVEL solicitara una prórroga.
Tras ser denegada la petición de ese presupuesto, el medio francés apunta que el propio ASVEL ha elaborado un plan B que cuenta con 24 millones de presupuesto, seis millones más que los que tenía la entidad el curso pasado. Una cifra que queda muy por debajo de lo inicialmente propuesto, algo por lo que Tony Parker sigue luchando para conseguir. Para ello, el legendario exbase francés y nuevo técnico del club sigue negociando para tratar de conseguir nuevos socios.
De estar con pie y medio fuera de la Euroliga a firmar la licencia de extensión
El equipo francés ha estado inmerso en graves problemas esta temporada. Además, fue multado por la organización de la máxima competición continental debido a su poco gasto, saltándose así el 'fair-play' financiero del torneo: la entidad gala no cumplía con el requisito de gasto mínimo del 80% en la primera jornada de la temporada.
Su nivel en el parqué no acompañaba, ya que solo pudo sumar ocho triunfos en las 38 jornadas de la liga regular de la Euroliga. Su inmersión en la BCL, máxima competición europea de la FIBA, parecía darse por hecha, más aún con la NBA Europa en el horizonte. Pero el club, con planes de futuro por ahora truncados, decidió firmar la extensión de 10 años de la licencia en la Euroliga.